lunes

NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO


No digas que fue un sueño
aquel primer verano,
con diez y siete años
y todo por vivir;
tus ojos en mis ojos,
tus manos en mis manos,
qué bellos y lejanos
los besos que te di.

No digas que fue un sueño
el verano siguiente,
el castillo, la fuente,
las horas junto a tí;
una canción sonando
sobre el abrazo fuerte
de la palabra siempre
bajo la tarde gris.

No digas que fue un sueño
los siguientes encuentros,
las fiestas de los pueblos,
el oscuro jardín,
y a la luz de la luna,
el amor en el río
tu corazón y el mío
en un mismo latir.

El amor en el pecho,
el amor en el alma
que comienza y acaba
y no se quiere ir,
y que a veces recuerdo,
y que en verano llama
desde tu puerta, Ana,
donde te conocí.

No digas que fue un sueño
si después de los años
aún recuerdo veranos
que nunca he de olvidar;
ese fuerte, imborrable
sabor del sentimiento
no digas que fue un sueño...
no lo digas jamás...
ese fuerte, imborrable
sabor del sentimiento
no digas que fue un sueño...
no lo digas jamás.

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