lunes

UN POSITRON FUGITIVO


Como una gota de humo
te busco en los espejos
y en los huecos incontables
de esta infinita curva...

Se me van los días
persiguiendo tu huella,
hora concreta,
hora etérea...
soy mi luz
y mi penumbra.

Los astrónomos ciegos,
ermitaños del Parnaso,
sonríen, esperan, descifran...

Los cielos
bullen y giran,
quizás intuyen apenas
que un positrón fugitivo
sueña en su ocaso.

jueves

NOSOTROS LOS ROMANTICOS


Nosotros, los románticos,
somos seres extraños
que no estamos tan locos
aunque un poco, lo estamos;
viajamos los ingrávidos
minutos de lo mágico
así, como evadiéndonos
de tiempos y de espacios.

Donde sólo hay otoños,
primaveras pintamos,
y de este mundo tópico
con frecuencia escapamos;
le ponemos un diáfano
sentimiento distinto
a este gris laberinto
por el que resbalamos.

Nosotros, los románticos,
somos seres extraños,
no nos gusta este invento
y por eso inventamos
un azul más intenso
a este cielo nublado,
un impulso frenético
a este mundo cansado.

No nos gustan los precios
que a todo le colgamos,
etiquetas y miedos,
aburridos presagios;
no nos gustan los sueños
que acaben despertando
y por eso seguimos
ya despiertos, soñando.

Nosotros, los románticos,
pedimos lo que damos,
nos gusta que nos dejen
con nuestros aires lánguidos;
ya quedan pocos seres
de esta clase, tan raros,
que sigan conmoviéndose
con el canto de un pájaro.

Nosotros, los románticos,
somos algo enigmáticos,
indolentes a veces
y otras exaltados,
perdedores, ambiguos,
sentimentales, cálidos,
¡qué será de nosotros
pobrecitos románticos!

miércoles

DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS


El Sol era el final de aquellas sombras,
el parque era el camino del silencio,
estábamos tú y yo, las alas rotas,
las manos juntas, el corazón abierto.

Las palabras brotaban como rosas
en un mar de verdades y misterios,
fue en ese mismo instante en que mi boca
pasó de las palabras a los hechos.

Y el beso
fue de pura fantasía,
vida, fuego, risa y llanto...
te quiero
a veces con alegría,
a veces desesperado.

El agua de la fuente dibujaba
aquellos intrincados vericuetos,
el aire se extrañó cuando encontraba
en un banco sentados, nuestros sueños.

Las palabras sonaban generosas,
mi mano se apretó sobre tu pecho,
fue en ese mismo instante en que mi boca
pasó de las palabras a los hechos.

Y el beso
fue de pura fantasía,
vida, fuego, risa y llanto...
te quiero
a veces con alegría,
a veces desesperado.