sábado

NACISTE PARA ESCRIBIR


Naciste para inventar
un beso y una sonrisa
la emoción en el mirar,
el calor de una caricia...
naciste para sufrir
y sufrir te hizo más fuerte,
naciste para escribir,
yo nací para quererte.

Naciste para traer
al mundo dos criaturas,
darles tu amor y tu fe,
vestirlas con tu ternura...
enseñarlas a vivir
y darles tu apoyo siempre,
naciste para escribir,
yo nací para quererte.

Naciste para encender
una luz en la negrura,
para en mi vida poner
el amor y la dulzura...
naciste para sentir,
sentir como el que más siente...
naciste para escribir,
yo nací para quererte.

Naciste para mirar
junto al mar atardecer,
porque estás hecha de mar,
porque el mar está en tu ser...
naciste para morir
junto al mar, tu mar inerte,
naciste para escribir,
yo nací para quererte.

Naciste para tener
tres amores bien distintos,
unos cubiertos de ayer,
otro de andar el camino...
naciste para partir
tu corazón en tres partes,
naciste para escribir,
yo nací para adorarte.

Naciste para luchar
para luchar por vivir,
para dar a los demás,
pedir poco para ti...
para estar unida a mí
en la distancia por siempre,
naciste para escribir,
yo nací para quererte.

viernes

INCLUSO AYER


Ya era tarde, ni mis brazos,
como hiedra, te abrazaban,
ni tus ojos me miraban
con aquel fulgor de antaño;
el invierno nos helaba
del corazón a la piel,
ya era tarde, susurraba,
ya era tarde incluso ayer.

Ya era tarde, mis palabras
eran dudas sin aliento,
y se las llevaba el viento
hacia imposibles distancias;
tus marchitos sentimientos
eran flores de papel,
ya era tarde para el beso,
ya era tarde incluso ayer.

Las ilusiones perdidas
se redujeron a nada,
las promesas fueron agua
que entre los dedos huían;
ya era tarde para el alba,
para un nuevo amanecer,
para curarnos el alma
ya era tarde incluso ayer.

Por eso dejé tus brazos
aquella oscura mañana,
un adiós sobre la calma
cerró la puerta despacio...
ni una queja de tus labios,
ni un dolor, ni un padecer,
sólo el vacío gritando
que era tarde...incluso ayer.

VOLVEREMOS A VERNOS


Volveremos a vernos, no sé cuándo ni dónde,
quizás el mes que viene o en el próximo año,
en la sombra de un parque que del ruido se esconde
o en un café del centro, del trabajo cercano.

Me contarás tu vida apresuradamente
mientras miras inquieta la gente a nuestro lado,
habrá luces y sombras en lo que tú me cuentes,
habrá pocas sorpresas, habrá muy pocos cambios.

El mayor tiene novia, se ha vuelto independiente,
es más serio, tranquilo, más como yo el mediano,
la pequeña ha crecido así tan de repente
que me hace mayor con su continuo cambio.

Y así, luces y sombras, sin perder la sonrisa,
esa sonrisa mía que se llevó el diablo,
me hablarás de tu vida, te hablaré de la mía,
te cogeré un instante, a escondidas, la mano.

Y en un momento dado, cuando no te des cuenta,
como un ladrón furtivo te rozaré los labios
con un beso de niños, con un beso de menta
que tendrá la dulzura de nuestros veinte años.

Tus ojos en mis ojos, un apunte de lágrima
brillará en la mirada cuando nos despidamos,
pasaremos después, nuevamente, una página
en este diario nuestro, sin tiempo y sin espacio.

Volveremos a vernos quizás el mes que viene
o pasado mañana o el próximo verano,
alguna cana nueva recorrerá las sienes
mas para nuestro amor no pasarán los años.